Este tipo de vacuna puede proteger a los niños frente a la
enfermedad neumocócica que es causada por bacterias que pueden propagarse de
unas personas a otras por contacto cercano. Puede provocar infecciones en los
oídos y otras más graves en los pulmones, la sangre y en el recubrimiento del
cerebro y de la médula espinal.
Los niños menores de 2 años de edad tienen un riesgo más
alto de presentar la enfermedad neumocócica.
Desde que la vacuna está disponible, la enfermedad neumocócica infantil severa se ha reducido en un 88%.
La vacuna neumocócica conjugada (PCV13) protege frente a 13 tipos de bacterias neumocócicas. Se administra en forma rutinaria a niños de 2, 4 y 6 meses y de 12 a 15 meses. Este tipo de vacuna también está recomendada para niños y adultos de 2 a 64 años de edad que presenten determinadas afecciones de salud.
Todas aquellos niños que presentaran una reacción alérgica a una dosis de esta vacuna que presentara algún riesgo para la vida o a algunos de los componentes de la PVC13 no deben recibir esta vacuna.
Si un niño tiene programada la vacunación un día en el que
no se encuentra bien, es posible que se decida reprogramar la aplicación de la
inyección para otro día.
Como puede pasar con cualquier otro tipo de medicamento,
existe la posibilidad de presentar alguna reacción, normalmente suele ser leve
y desaparecer por sí solas, pero también es posible que se produzcan reacciones
graves.
Los problemas en relación con la PCV13 más fecuentes en
niños fueron:
- Aproximadamente, la mitad sintió somnolencia tras la
inyección, pérdida de apetito o enrojecimiento y/o sensibilidad en la zona
donde se realizó la inyección.
- Aproximadamente, 1 de cada 3 niños presentó hinchazón
en el lugar donde se aplicó la inyección.
- Aproximadamente, 1 de cada 3 niños tuvo fiebre moderada
y 1 de cada 20 niños tuvieron fiebre superior a los 39º.
- Hasta 8 de cada 10 niños, se pusieron quisquillosos o
irritables.
Los niños pequeños que reciben la PCV13 junto con la vacuna
de contra la influenza inactivada al mismo tiempo presentar mayor posibilidad
de tener convulsiones por fiebre.
Se debe prestar especial atención, a fiebre muy alta,
comportamiento inususal y a indicios de una reacción alérgica severa que
incluyen síntomas, que aparecen a los minutos u horas después de la vacunación,
como:
- Urticaria.
- Hinchazón de garganta y cara.
- Dificultad para respirar.
- Pulso cardíaco acelerado.
- Mareos.
- Debilidad.
Si después de una vacunación se observa sintomatología de una reacción alérgica severa u otra emergencia, se debe contactar al 911 o llevar al niño al hospital más cercano. Las reacciones deben notificarse al “Sistema de Informes de Eventos Adversos derivados de las Vacunas”
Existe un Programa Nacional de Compensación de Lesiones
Ocasionadas por Vacunas, que se creó para compensar a todas las personas que
puedan haber tenido lesiones causadas por determinadas vacunas.
BIBLIOGRAFÍA
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