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lunes, 18 de diciembre de 2017

CASTIGO EN LOS NIÑOS

Los psicólogos insisten en que mejor que castigar a los niños cuando se portan mal es mejor reforzarles los comportamientos positivos de nuestros hijos. En lugar de castigos, consecuencias educativas. Este es el consejo de los especialistas cuando se porta mal el niño. La diferencia entre uno y otro es el esfuerzo que supone al niño realizarlo.
Los castigos de los padres, de forma violenta física o verbal, con para el niño un modelo de conducta agresiva. Si un niño vive rodeado de este modelo, estará adquiriendo el hábito de responder agresivamente a las situaciones conflictivas.
Existen unas técnicas alternativas al castigo tradicional:
-          La ilusión de la doble alternativa: si no quiere estudia, no se le debe insistir, preguntarle que asignaturá repasará primero. De esta manera, se crea en el niño la ilusión de que es él quién elige libremente qué hacer, por lo que sentirá más valorado.
-          La técnica del  fuera de juego: ésta es útil, en niños agresivos, alborotadores y desobedientes basándose en la retirada de la situación a eliminar. Para ser más entendible por el niño, se pueden usar tarjetas como los árbritos de fútbol para que el niño sepa cuando está expulsado con más facilidad. El tiempo de aislamiento no debe ser superior del minuto al año.
-          La sobrecorrección: el niño debe restituír el daño causado o que repita lo que hizo de forma alternativa y positiva.
-          El sistema de puntos y pegatinas: consiste en premiar a los niños cuando tienen comportamientos positivos con una pegatina de determinada forma o color y sanciona los negativos con una diferente. Para que funcione es muy importante tener claro cuántos puntos debe acumular para conseguir un premio y que no sea material.
-          El pacto: ésta es útil en niños que tengan más de 10 años de edad. Escribid un contrato para cambiar alguna conducta del niño y de los padres. En el contrato se deben establecer los privilegios que se obtendrán si se cambia de actitud y las sanciones si no se respeta.
-          La consecuencia disuasoria: asocia un comportamiento no deseado con una consecuencia desagradable, por ejemplo: si no ha acabado los deberes, tendrá que madrugar para terminarlos.


BIBLIOGRAFÍA



miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿SE DEBE CASTIGAR A LOS NIÑOS?


Una pregunta que nos solemos hacer cada vez que nuestros hijos hacen algo mal es, ¿qué tipo de castigo es el adecuado?¿He sido floj@ con el castigo o me he pasado?¿Cuánto debe de durar el castigo?¿Aprenderá algo con el castigo que le he impuesto?. Pues bien, en este post de hoy, ¡intentaremos resolver las máximas dudas posibles!

Es importante que los niñ@s entiendan que determinadas acciones que realizan de mala manera o que simplemente están mal tienen consecuencias. La psicóloga infantil Silvia Álava dice que "la opción más adecuada es plantear la situación no como un castigo sino como una oportunidad que se ofrece al niño para elegir portarse bien o no portarse mal y así ganarse algo especial". 
Últimamente, este tema conlleva una gran controversia porque otros psicólogos infantiles opinan que los castigos son perjudiciales para la formación del niñ@.

Aquí vamos a dar unas pautas para que estos castigos sean efectivos: 
  1. Tenemos que explicarle siempre el por qué los hemos castigado.
  2. El castigo se tiene que realizar de manera inmediata para que entiendan que la acción que acaban de realizar de manera incorrecta trae consecuencias directas.
  3. No tenemos que recurrir de manera repetitiva a los castigos porque los niñ@s pueden desmotivarse y no lograremos conseguir el efecto que nosotros queremos.
  4. Tenemos que castigarlos según la edad, ya que cada rango de edad tiene un tipo de castigo diferente o una manera distinta de aplicarlo.
  5. No tiene que ser muy largo. Los padres no son capaces de mantener ese castigo constante durante un mes y el niñ@ entenderá que no le merece la pena portarse bien si ya va a estar castigado durante tanto tiempo.
  6. Tiene que ser proporcionado al acto. No podemos castigarlo sin jugar su hora diaria durante una semana si sólo se ha olvidado de hacer un ejercicio de los deberes.
  7. Debemos evitar los gritos, los niños no van a entender porque gritamos y ellos recurrirán a éstas.
  8. Sólo tenemos que castigar a quien ha efectuado la acción que acarrea el castigo, no también a sus hermanos/as si no han hecho nada malo.
  9. No debemos castigar de manera física.
  10. Elogiarlo cuando se porta bien pero nunca agasajar con regalos para que el niño/a vea el comportamiento correcto como algo normal y no como algo recompensable.
  11. No atenderlo cuando se porta mal. Si lo hacemos se dará cuenta de que captará nuestra atención y cuando la necesite, se portará de mala manera porque asimila que así le prestaremos esta atención que reclama.

En cuanto a los rangos de edad, podemos agrupar los castigos en tres grupos:
  • De 0 a 5 años: los castigos deben de ser inmediatos. A esta edad ellos ya comprenden cuando tu puedes estar enfada/o por algo que han hecho. Si no se hace inmediatamente, nunca llegarán a entender la conexión comportamiento malo-castigo.
  • De 5 a 12 años: a esta edad la mayoría de castigos suelen ser por cosas mal hechas, malos comportamientos, malas notas en la escuela, etc. Los castigos también deberán de ser inmediatos, se le explicará porque se le ha castigado, razonaremos con él y le diremos en que consiste el castigo y durante cuanto tiempo es.
  • Mayores de 13 años: estas edades son las más difíciles porque tu hijo/a cada día es más independiente. Los castigos o los premios aquí no funcionan. Lo importante es explicarle porque se le ha castigado, la duración y en qué consiste. Además, intentaremos que expresen su opinión sobre los acontecimientos. Es aconsejable tratar temas como las drogas, la sexualidad, las peleas e intentar saber como se sienten diariamente.


BIBLIOGRAFÍA
 https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/pautas-castigo-educativo.html


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