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viernes, 22 de diciembre de 2017
domingo, 3 de diciembre de 2017
ASMA
El asma es una afección que consiste en la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias. Es una de las causas de ausentismo escolar y de la gran parte de las consultas al médico por muchos de los escolares.
El asma se produce por un contacto con algún alérgeno o desencadenante de esta patología. Algunos de estos desencadenantes pueden ser el ejercicio, el pelo de los animales, el humo del tabaco...
Cuando se produce un ataque de asma, los músculos que se encuentran rodeando las vías respiratorias se vuelven rígidos, el revestimiento que recubre los conductos aéreos se hincha y, como consecuencia, se produce el paso dificultoso del aire a los pulmones.

Los síntomas que se presentan en esta enfermedad son las sibilancias, tos, opresión en el pecho, dificultad para respirar, cansancio, irritabilidad, sensación de falta de aliento, etc.
Para la detección del asma, los facultativos utilizan un estetoscopio para auscultar los pulmones del niñ@. Además, se le pedirá al niñ@ que respire en un espirómetro para saber la capacidad de exhalación del aire, cuyos valores si padecen asma estarán disminuídos.
Otras pruebas complementarias y a realizar casi siempre son las pruebas de la alergia, exámenes de sangre, radiografías de tórax o pruebas de función pulmonar (espirometría).
El tratamiento para el asma consiste en:
- Medicamentos de control prolongado: incluye los esteroides inhalados, los broncodilatadores de acción prolongada, los inhibidores de leucotrienos y cromoglicato disódico.
- Medicamentos de rescate: generalmente se emplean mediante el uso de inhaladores que el niñ@ deberá de llevar siempre consigo por si se produce una crisis asmática en cualquier momento.
Es importante eliminar los desencadenantes del asma que padece su hij@ en casa o en cualquier lugar frecuentado por el/ella en la medida de lo posible, que no permanezca al lado de nadie que fume y que los padres vigilen de cerca sus episodios de asma.
Con la aplicación del tratamiento, la mayoría de los niños consiguen llevar una vida dentro de lo normal. Sin embargo, si no se toman los medicamentos o no se eliminan los desencadenantes de las crisis asmáticas, su hij@ puede llegar a sufrir una crisis asmática que lo puede llevar a urgencias pudiendo llegar a necesitar medicación por vía endovenosa y oxigenoterapia. Raras veces es una enfermedad mortal.
Para saber como actuar ante una crisis asmática pueden ver este vídeo (el último es en el caso de un adulto pero se puede aplicar a niñ@s):
Para saber como actuar ante una crisis asmática pueden ver este vídeo (el último es en el caso de un adulto pero se puede aplicar a niñ@s):
BIBLIOGRAFÍA
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000990.htm
http://www.who.int/respiratory/es/
OTITIS MEDIA AGUDA
La otitis media aguda (OMA) es una de las enfermedades más frecuente en niños y se hace raro que un niño no haya presentando al menos un episodio de otitis en los primeros años de vida. Es más frecuente en niños que en adultos debido a la anatomía del oído a esta edad: el oído es más pequeño, con los conductos más horizontales y con una menor capacidad para el drenaje.
Es una enfermedad típica del invierno, ya que normalmente el nin@ empieza con un catarro y con el paso de los días, el moco se empieza a acumular en la Trompa de Eustaquio. Finalmente, el moco espeso se ubica en el oído medio no pudiendo descender de nuevo por la trompa, por lo que causará una otitis. En una observación con el otoscopio, se verá una membrana timpánica enrojecida y abombada hacia fuera.
La infección del oído medio suele estar causada por bacterias, como el Streptococcus pneumoniae o el Haemophilus influenzae no tipable. Aunque también se reconoce que los virus pueden estar implicados como agentes que favorecen la infección.
Son factores de riesgo para esta enfermedad: la edad menor de 2 años, las infecciones respiratorias de vías altas, el humo del tabaco, la lactancia artificial en los primeros meses de vida, entre otros.
Los síntomas más específicos son el dolor de oído y la fiebre. También la otorrea o supuración del oído brusca es otro síntoma muy específico. Estos síntomas, se deben tratar con ibuprofeno o paracetamol y reevaluar. En caso de una sintomatología más grave y de no mejorar en 2-3 días se prescriben antibióticos orales, pero nunca se debe abusar de los ellos.
sábado, 2 de diciembre de 2017
TRAUMATISMOS
Se entiende por traumatismo a aquellas lesiones producidas
de forma brusca por agentes externos a nuestro organismo.Normalmente son los niños los que reciben el mayor número de
golpes, siendo más frecuentes los craneoencefálicos y dentarios.

El motivo más frecuente de traumatismo en niños se debe a
caídas de altura, accidentes de tráfico y de origen deportivo, dando lugar a
fracturas. En los niños son más frecuentes las fracturas de las extremidades
superiores. Las fracturas abiertas son principalmente causadas por accidentes
de circulación, y requieren varios días de evolución.
El tratamiento en este tipo de traumatismos, será la
administración de analgesia, escayolamiento de la extremidad afectada,
tratamiento quirúrgico.
También son muy frecuentes los traumatismos dentales, es muy
importante diferenciar si el accidente compromete a un diente deciduo (leche) o
a un diente permanente.
Los dientes más afectados suelen ser los incisivos
(superiores o inferiores) y el diente puede resultar quebrado (en una o varias
partes), desplazado o totalmente removido de su lugar (avulsión dentaria). El
niño experimentará dolor, sangrado e incluso tumefacción a nivel de la encía y
cara. Ante una situación así, se deberá actuar de la siguiente manera:
- Si existe sangrado hay que colocar un trozo de gasa
seca o un pañuelo limpio sobre el área y ejercer presión. Lo más práctico es
que el niño muerda la gasa y más aún cuando el diente se salió.
- Tranquilizar al pequeño y asegurarle que entre el
dentista y tú le ayudarán a solucionar el problema.
- Si el diente se parte hay que localizar el o los trozos
que falten, lavarlos con agua corriente y llevarlos al odontólogo en un vaso
con leche, para intentar reconstruirlo.
- Si hay hinchazón se debe aplicar una bolsa de hielo
sobre la zona afectada o darle de tomar helado (palito de agua).
- Si hay dolor será necesario administrar un analgésico
por vía oral, ya sea ibuprofeno o dipirona.
Los niños que sufren traumatismos dentales con
desplazamiento, avulsión o rotura de piezas dentarias deben ser valorados por
un especialista en la mayor brevedad posible. Los dientes pueden ser reimplantados,
reparados o reconstruidos según las posibilidades de cada situación.
Y el otro tipo de traumatismo frecuente en los niños son los
traumatismos craneoencefálicos, ya que reciben el mayor número de golpes en el
área de la cara y la cabeza. En este tipo de traumatismos hay que tener en
cuenta unos signos que pueden indicar gravedad como: cambios de conducta
(extrema excitación o decaimiento), náuseas y vómitos, sangramiento o expulsión
de líquidos por los oídos o por la nariz, fiebre, problemas de equilibrio, convulsiones
o movimientos musculares atípicos, pérdida de conocimiento, palidez, sudación
fría, entre otros.
BIBLIOGRAFÍA
HERNIA UMBILICAL EN BEBÉS
Una hernia umbilical consiste en una salida del contenido abdominal a través de un punto débil del anillo umbilical porque existe un defecto en el cierre de esta pared. Es una trastorno benigno que se ha producido por el no cierre de anillo umbilical.
Se presenta durante los primeros meses del bebé, aunque también es común en niños más grandes, adolescentes y adultos.
Este tipo de hernias se manifiestan porque con el llanto del bebé se produce una leve elevación cerca de la zona del ombligo por el aumento de la presión en el interior del abdomen cuando el bebé llora.
Es más una alteración estética que si se presiona es blanda al tacto y que se puede volver a meter hacia dentro.
Para diagnosticar una hernia umbilical se puede hacer a simple vista, en casos excepcionales y poco comunes en los bebés, se puede recurrir a realizar pruebas diagnósticas como un TAC o una ecografía.
El tratamiento consiste, en la mayoría de los casos, en dejarla curar espontáneamente no poniendo fajas umbilicales ni esparadrapos al bebé. En otro tipo de casos, se acude a la intervención quirúrgica (sobre los 3 años) a través de una hernioplastia. También se recurre a la cirugía si la hernia del bebé es muy grande o hay estrangulamiento del intestino. Es una intervención muy sencilla.
BIBLIOGRAFÍA
AUTISMO INFANTIL
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), comúnmente conocido como autismo, es un trastorno neurológico y biológico del desarrollo. Es altamente hereditario. Se manifiesta durante los tres primeros meses de vida del bebé y durará durante toda la vida.
Existen varios tipos de autismo entre los que se encuentran el síndrome de Rett y el síndrome de Asperger.
Los primeros síntomas y los más frecuentes en niñ@s que padecen de autismo son:
- Deficiencias constantes a la hora de comunicarse con los demás y en la interacción con la sociedad.
- Patrones que se repiten y muy limitados en cuanto al comportamiento, las actividades o los intereses.
Normalmente, los indicios que indican que un niñ@ puede padecer de autismo son: la falta de interés por otros niños en la guardería, no señalan nada porque nada les llama la atención, no les gusta el contacto físico o lo evitan, muestran comportamientos extraños y no reaccionan mucho ante la voz de sus padres, entre otros muchos.
El diagnóstico siempre se realiza gracias a un equipo multidisciplinar compuesto por neurólogos, psicólogos, psiquiatras, terapeutas del lenguaje y otros profesionales, pero los síntomas mencionados anteriormente son algunos de los indicativos.
Lamentablemente, el autismo infantil no tiene cura pero existen numerosas terapias que se encaminan hacia la mejora de la calidad de vida de estos niñ@s. Las intervenciones más comunes suelen ser realizadas a nivel de conductas educativas, emocionales y/o psíquicas.
Por otro lado, hay un gran número de niños que llegados a la edad adulta son capaces de desarrollar una vida laboral y personal normal, con algunas limitaciones, en la que el autismo no les condiciona tanto como cabría esperar.
Para más dudas o preguntas pueden dejarnos un comentario o acceder al siguiente enlace lleno de preguntas y respuestas de la página web Autism Speaks.
Si usted quiere colaborar con alguna fundación, puede hacerlo en la página web de la Fundación Autismo Diario, por ejemplo.
BRONQUIOLITIS
La bronquiolitis es catalogada como la principal epidemia pediátrica en los meses de invierno aunque no es tan conocida como otras enfermedades. Se trata de una infección respiratoria, que afecta a nin@s menores de 2 años, aunque más comúnmente a menores de 6 meses. Es producida principalmente por un virus, el virus respiratorio sincitial (VRS), y produce la inflamación de bronquios y bronquiolos, que podemos definir como unas ramificaciones muy pequeñas que permiten que el aire llegue al interior del pulmón.
Es una infección que presenta un cuadro muy leve y tan solo un porcentaje muy pequeño de bebés requieren hospitalización debido a complicaciones. Tan solo se debe tener especial cuidado en aquellos nacidos prematuros o que presentan ciertas enfermedades, ya que cuentan con más posibilidades de sufrir la enfermedad.
Primeramente, esta enfermedad se presenta como un catarro en el que el bebé presentará moco, tos e incluso fiebre. Seguidamente, existirá dificultad a la hora de respirar y consecuentemente dificultad en la ingesta. Es conveniente acudir al médico en caso de presentar:
- Respiración agitada
- Piel hundida en las costillas
- Dificultad para la ingesta
- Fiebre muy alta
- Coloración azulada en labios o uñas
- Pausas respiratorias
A día de hoy, no existe un tratamiento efectivo para la bronquiolitis; en el caso de necesitar hospitalización se recurrirá a oxigenoterapia de alto flujo y por el contrario, la mayoría pasarán la enfermedad en casa simplemente paliando su sintomatolgía.
Hasta el momento no existe vacuna para esta enfermedad, pero podeis consultar aquí una noticia relevante sobre la posible aparición de la vacuna frente a bronquiolitis y neumonía.
GRIPE
La gripe es una enfermedad infecciosa muy
frecuente en niños, aunque en muchas ocasiones pasa desapercibida, ya que los
mocos, fiebre, tos pueden formar parte de uno de los tantos catarros con fiebre que sufren los niños pequeños en invierno. Normalmente, es causada por un virus o bien por complicaciones de otros virus o bacterias.
Los síntomas de la gripe suelen ser fiebre, además de congestión nasal, tos, malestar, dolor de cabeza y muscular, además de náuseas, vómitos y diarrea, en algunas ocasiones. Estos síntomas no suelen durar más de un par de semanas.
Es importante recordar, que la gripe es una enfermedad que se contagia con mucha facilidad y en el caso de los niños, es muy fácil su propagación, por ello se debe poner especial atención tanto en la prevención como en la educación.
Como la gripe es causada por un virus no tiene tratamiento, los antibióticos no van a ser eficaces. Si se pondrán tratar sus síntomas mediante antitérmicos, mantener una buena hidratación, reposo, etc. Además de existir una vacuna específica para la gripe, de la que hablaremos en posts posteriores.
El virus de la gripe puede cambiar de un año para otro, por lo que es posible contraerlo cada invierno y debido a ello, se debe cambiar la vacuna cada año y la OMS decide la composición de la misma.
Para más información dejamos un enlace a la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria para poder conocer más detalles sobre la campaña de vacunación de este último año.
El virus de la gripe puede cambiar de un año para otro, por lo que es posible contraerlo cada invierno y debido a ello, se debe cambiar la vacuna cada año y la OMS decide la composición de la misma.
Para más información dejamos un enlace a la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria para poder conocer más detalles sobre la campaña de vacunación de este último año.
viernes, 1 de diciembre de 2017
APENDICITIS
La apendicitis consiste en la inflamación (hinchazón) de la
apéndice. En ocasiones se puede confundir con otras afecciones como
alteraciones ginecológicas porque no siempre presenta síntomas claros.
La apendicitis en los niños puede dar los siguientes síntomas:
-
Pérdida del apetito.
-
Náuseas.
-
Vómitos.
- Dolor alrededor del ombligo o en la zona inferior
derecha del vientre, que empeora al ejercer una leve presión en la zona, con el
movimiento o con la respiración profunda.
Hay en casos en los que el apéndice estalla, y el niño
presenta un dolor continuo e intenso en todo el abdomen.
La apendicitis se debe a la obstrucción del apéndice. También
se puede producir una infección en el apéndice. La infección o la obstrucción pueden
causar la inflamación del apéndice produciendo dolor. La causa más frecuente de
la apendicitis es el atrapamiento de heces en su interior, provocando una presión
continua sobre sus paredes que se inflaman favoreciendo el crecimiento de las
bacterias.
Una de las complicaciones más graves de la apendicitis es la
peritonitis, que consiste en la formación de pus por parte de las bacterias,
que va destruyendo la pared del apéndice hasta romperla, permitiendo la salida
del pus hacia el interior de la cavidad abdominal.
Para el diagnóstico de la apendicitis en los niños, lo
primero que se hará es una exploración clínica por parte del pediatra. Posteriormente
para su confirmación, se realizará una analítica y en los casos de duda se hará
una ecografía abdominal.
El tratamiento en apendicitis aguda siempre es quirúrgico. Al
principio se pueden dar antibióticos para frenar la infección, pero la
extirpación del apéndice siempre será el tratamiento definitivo. La cirugía se
puede realizar por laparoscopia o por una pequeña incisión.
BIBLIOGRAFÍA
http://www.webconsultas.com/categoria/salud-al-dia/apendicitis
GASTROENTERITIS AGUDA
La gastroenteritis aguda (GEA) es una inflamación de la mucosa gástrica e intestinal, siendo normalmente de causa infecciosa. Es una enfermedad frecuente en la infancia que raramente resulta grave, aunque puede ser causante mortalidad infantil en países pobres. Además su contagio se produce de manera muy sencilla por lo que se deben tomar medidas de higiene, tal y como el lavado de manos frecuente.
La GEA es normalmente producida por virus, sobre todo rotavirus y adenovirus, pero también puede estar causada por bacterias, como la Salmonella, o con menor frecuencia por parásitos, como la Giardia lamblia. Existen otras causas, como pueden ser infecciones no digestivas (otitis, infecciones de orina) o bien la ingesta de alimentos en mal estado, menos habituales.
Los síntomas más frecuentes son heces líquidas, frecuentes y abundantes junto con fiebre, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
En los últimos años las recomendaciones en cuanto a la gastroenteritis han cambiado bastante y se debe poner especial atención a su riesgo principal, que es la deshidratación. Debido a la diarrea el cuerpo pierde líquidos y sales minerales, por lo que es fundamental una correcta hidratación. Cuando se pierde agua, se pone en marcha el mecanismo de la sed, pero en el caso de los niños pequeños, que no tienen muy desarrollado ese mecanismo se debe ofrecer hidratación. Entonces, cuando son pequeños se debe recurrir a suero oral de rehidratación, que se puede comprar en cualquier farmacia y existe en multitud de sabores; estas bebidas van a tener la cantidad exacta de nutrientes para que el niño se recupere y no sufra una deshidratación. Además, se trata de algo fácil, rápido y nada dañino.
Otra de las recomendaciones es una alimentación de forma precoz, ya que está demostrado que cuando antes empiecen a comer una comida variada antes se recupera la mucosa de nuestro intestino. Y se deben evitar fármacos antidiarreicos y antibióticos.
Por lo general, en niños sanos es una enfermedad que suele durar unos pocos días, pudiendo prolongarse hasta dos semanas.
BIBLIOGRAFÍA
http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/gastroenteritis
BIBLIOGRAFÍA
http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/gastroenteritis
INFECCIONES URINARIAS
La infección urinaria, es una infección de las vías
urinarias, siendo más comunes en las niñas. Este tipo de infección, puede
afectar distintas partes de las vías urinarias, como puede ser, a la vejiga (cistitis),
a los riñones (pielonefritis) y a la uretra (conducto que saca la orina desde
la vejiga hacia fuera).
Las infecciones urinarias, se deben principalmente a la entrada
de bacterias a la vejiga o a los riñones. Existen distintos factores, que facilitan
el acceso o la permanencia de bacterias en tracto urinario:
-
Reflujo vesicoureteral.
-
Enfermedades del sistema nervioso o del cerebro que
dificulten vaciar la vejiga.
-
Prendas de vestir demasiado ajustadas.
-
Anomalías congénitas o cambios en la estructura del tracto
urinario.
-
Limpiarse de atrás (cerca del ano) hacia delante después
de ir al baño.
Los niños pequeños con infecciones urinarias, pueden
presentar fiebre, vómitos, falta de apetito o no tener síntomas.
Por otro lado, los síntomas que se suelen presentar cuando la
infección sólo involucra la vejiga son:
-
Orina turbia.
-
Olor de la orina fuerte o maloliente.
-
Sangre en la orina.
-
Dolor o ardor al orinar.
-
Necesidad urgente o frecuente de orinar.
-
Dolor o presión en la parte inferior de la pelvis o en
la espalda baja.
Si la infección, se ha diseminado a los riñones, puede ser más
grave y los síntomas que se dan, son los siguientes:
-
Fiebre.
-
Náuseas y vómitos.
-
Dolor intenso en la zona abdominal.
-
Piel
ruborizada, caliente o enrojecida.
-
Escalofríos
con temblores.
-
Dolor
lateral (costado) o de espalda.
Para el diagnóstico de las infecciones urinarias, es necesario
una muestra de orina. Si es la primera vez que el niñ@ tiene una infección
urinaria, se pueden llevar a cabo una ecografía del riñón y una radiografía tomada
mientras el niñ@ está orinando, para averiguar la causa de la infección o para
ver si hay algún daño en el riñón.
BIBLIOGRAFÍA
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